Los modistas confeccionan diversas prendas de vestir, conforme a los encargos de clientes particulares. Toman las medidas a los clientes y pueden aconsejar telas y diseños adecuados. Los modistas llevan a cabo todas las tareas necesarias para producir prendas terminadas. Algunos también ofrecen servicio de arreglos y composturas.
Los modistas confeccionan toda una serie de prendas de ropa ligera, incluso vestidos, para los clientes. El modista toma las medidas al cliente y le ayuda a escoger la tela, si el cliente no ha optado ya por una. A veces asesoran a los clientes en cuanto al estilo.
El modista pone entonces el precio, después de tomar en consideración el coste de los materiales y la cantidad de tiempo necesario para confeccionar la prenda.
Las medidas del cliente se trasladan a un patrón, que se coloca sobre la tela. El modista corta entonces la tela, siguiendo el patrón. A veces, el patrón se dibuja directamente sobre la tela. Una vez que se ha cortado el tejido, se sujetan las piezas entre sí con alfileres y se hilvanan para hacer una prueba.
El modista cose luego cuidadosamente la prenda usando diferentes tipos de puntada. El trabajo se termina a máquina. Una vez acabada la prenda, se plancha.
Los modistas también ofrecen a veces servicios de arreglos y composturas.
Para realizar bien este trabajo, es preciso:
- Tener destreza manual.
- Estar interesado en la costura.
- Tener ojo para el efecto visual, pues el trabajo exige imaginación y creatividad.
- Estar al tanto de las tendencias de la moda actual.
- Tener buena capacidad de concentración.
- Ser paciente y tener una actitud amistosa.
- Tener facilidad para explicar bien las cosas a la gente.

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